Una antología que no pasa de moda [reseña]

La primera vez que salió esta antología construida por Conrado Zuluaga fue en 1989 bajo el sello Alfaguara. Una portada suculenta, muy autóctona que dejaba entender que en esa chiva se iba lo que alguna vez fue la época de la violencia, la novela de la violencia, el odio por el otro. Conrado Zuluaga que anda por el mundo literario como un pez bajo el agua, se dio a la tarea de organizar y seleccionar seis relatos de los escritores más prestigiosos de la primera mitad del siglo XX en Colombia.

Sigo con la portada. Aquella portada de bordes rojos con líneas amarillas, una chiva que muestra una Colombia que ya no es, es la forma más directa de indicar que lo que está en esas 117 páginas son pura historia de una Colombia dolida, atravesada por la indiferencia y por el afán desesperado de un camino que diera otras luces, otras perspectivas de ver la vida. Zuluaga entonces, reunión a José Feliz Fuenmayor, Hernando Téllez, Álvaro Cepeda Samudio, Eduardo Caballero Calderón, Manuel Mejía Vallejo y Roberto Burgos Cantor. A través de sus cuentos le dio vida a la reflexión sobre la muerte, la política, la historia de Colombia, el amor y hasta el despecho. Todo en una antología que en su momento fue más que necesaria, una época en donde el furor por el premio Nobel no daba descanso y era necesario, por lo menos, exponer algunos de los amigos e influencias de García Márquez.

Diecinueve años después, Alfaguara vuelve a publicar la Antología, esta vez con la portada de un mapa de Colombia muy sutil sobre el que recae el nombre de los autores. En esa edición no hubo novedad, el prólogo es el mismo, la distribución de los cuentos igual, la portada y el momento de su publicación era lo que importaba. En el 2009, la nueva ola de la literatura daba sus primeros pasos, Juan Gabriel Vásquez, Ricardo Silva, Héctor Abad Faciolince, entre otras voces que hoy en día, son la cara más sobresaliente de las letras de nuestro país. Era importante poner de nuevo algunos cuentos que relatan la historia de nuestro país, de los escritores que con las uñas, sacaron adelante su proyecto literario.

Ahora, seis años después, Santillana en su colección de libros Loqueleo pone de nuevo sobre la mesa y en las manos de los lectores actuales, Cuentos Colombianos, la misma antología con el mismo orden que Conrado Zuluaga los publicó en 1989. Una antología que tiene un mismo fin, el poder seguir con el legado de querer exponer como recuerdo, la historia de la literatura y la historia de un país que en algún momento, se caía a pedazos por el poder de una política excluyente y abusiva.

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