El día en que Charly García no cantó 2

Había llevado al trabajo ropa de cambio, era el viernes 15 de noviembre y mi ilusión de ver a Charly no tenía límites, había dedicado el último año a escucharlo en YouTube en todas las versiones posibles, en conciertos, en colaboraciones, en programas de televisión, sus escándalos, en sus peores y grandes momentos, llegué a creer que lo conocía bastante bien. Tomé un transmilenio hasta el Coliseo el Campin, fue un día agitado porque quería llegar temprano, quería ser primero, era mi primera experiencia en un concierto, porque nunca me ha gustado las aglomeraciones de personas y menos cuando se trata de estos eventos.

El día estaba nublado, amenazaba con llover pero igual no importaba, yo quería ver a Charly y llegué a buena hora, era las seis de la tarde y la fila ya contaba con más de doscientas personas, mi angustia giraba en torno a los comentarios de algunos amigos que ya habían ido al Coliseo el Campin y decían que nunca se respetaba silla, que simplemente era entrar y acomodarse en donde mejor pudiera, y así lo hice, entré y me ubiqué lo más cerca posible que pude del escenario y me encontré con el montaje de Fito Páez, todo color rosa, un terciopelo que cubría el piano, las bases de los micrófonos y el borde de la tarima que le daba un toque de elegancia y ese swing que sólo él le puede brindar.

Fito Páez subió al escenario a eso de las ocho de la noche, se sentó frente al piano y empezó el recorrido por sus canciones más famosas, fueron dos horas de concierto mientras el Coliseo solo estaba lleno en las gradas, la parte central, frente al escenario –preferencial- estaba desocupado y pareciera que Fito le cantara a un montón de sillas blancas. Al terminar su show, le dio apertura a Charly García con palabras que sobrepasaban el amor infinito que Fito le tiene al dinosaurio del Rock. Se empezó a llenar el Coliseo, personalidades de la farándula y del arte ocuparon las sillas blancas que acompañaron fielmente al cantante de Rosario. Mario de Doctor Crápula, el periodista Pascual Gaviria, Andrea Echeverry de aterciopelados eran algunas de las personas que podía visualizar desde mi grada. Se informó que el montaje para el show de Charly duraba una hora a una hora y media, que tuviéramos paciencia y así fue, tiempo después estaba listo el escenario hasta que el empresario de Charly García salió a informar que el cantante argentino sufrió una complicación de salud y fue necesario trasladarlo a una clínica.

A las 10:45 pm se supo que lo que Charly había sufrido fue un “aumento crítico de la presión arterial”. En aquel entonces, García de 62 años, no soportó la altura bogotana y le tocó hacerle caso al médico quien le recomendó descanso y cese de actividades por 48 horas mientras determinaban el paso a seguir… Salí del Coliseo como todos los demás espectadores, con la cara larga y la impotencia de poder ver a Charly García con su gira 60×60, sin poder cantar sus canciones a grito herido y peor aún, con la sensación de que quizás no volveríamos a ver a Charly en Bogotá.

***

 Charly García siempre estuvo a la vanguardia, siempre daba un paso largo a lo que se estaba haciendo en el rock en ese momento. De eso somos testigo todos con Clics Modernos, somos testigos con Influencia, un disco ya del nuevo milenio que dejó en claro porque él es uno de los grandes del rock, que es una leyenda viva y que aunque su salud empezaba a fallar, él seguía siendo un referente para las nuevas generaciones. Las canciones de Charly era un aliciente para los jóvenes de aquellos años que aún entre tanta zozobra, mantenían latentes los sueños de una sociedad mejor y con esa idea, se hicieron fuerte y en la línea del frente, se posicionaron para decirle no al entorno que los fastidiaba. “Aunque cambiemos de lugar las trincheras y aunque cambiemos de color las banderas, siempre es como la primera vez… y mientras todo el mundo sigue bailando, se ve a unos pibes que aún siguen buscando, encontrarse por  primera vez”. En esa frase y a mi parecer, se condesa todo lo que Charly siempre quiso decir en la producción musical más amplia de su carrera. Pues como ya lo he dicho, todo gira en torno al amor y a la esperanza, que en medio de tanta guerra e injusticia, siempre hay espacio para que el ser humano construya su mundo perfecto, aunque fuera en su cabeza, en un grupo de amigos, en una expresión artística.

***

Efectivamente Charly no ha vuelto a Bogotá, la recomendación más precisa fue volver a su país y allí tener reposo. Solo dos años después, volvió a dar un concierto y ahora, se le ve cantando de nuevo a nivel nacional, su salud no le da para tanto y los vestigios de una vida desordenada y llena de drogas no dio pie para poder seguir siendo el hombre de la vanguardia, el desenfrenado compositor y pianista que pasaba horas y horas ensayando sin piedad. Uno de sus músicos el zorrito Quintero dijo en el documental los enfermeros que se hizo sobre Charly y su disco piano bar, “que Charly era incansable, que trabajaba mucho y que eso agotaba a la banda”. Ahora con un ritmo más moderado sigue cantando y tratando de volver a ser el de antes, pero yo no quiero que sea el de antes, quiero que siga vivo para que esta leyenda no acabe y poder seguir diciendo: Say no more.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.