32 años de la toma del palacio de justicia

El fuego acabó con todo y hasta ese entonces, Pablo escobar se salía con la suya. Logró eliminar todo proceso y todo papel importante en su contra así como también, derribó el grupo de personas que pugnaban para aprobar la ley de extradición. Esa noche de noviembre de 1985 el Palacio ardió en llamas y como lo dijo en su titular don Guillermo Cano: a sangre y fuego Colombia vivió días de plena incertidumbre y de golpes a la democracia, a los derechos y sobre todo, a la dignidad.

Daniel Coronell en su columna sobre la toma del palacio casi veinte años después, escribe: “Colombia no ha logrado conocer todo lo que pasó en la toma criminal del Palacio de Justicia por parte del grupo guerrillero  M-19 en noviembre de 1985, ni el uso de fuerza desmedida contra civiles por parte del Ejército en la contratoma”. Aunque el tiempo cada vez muestre más hechos y pruebas contundentes contra el Ejército y el M-19. Se hace tarde para dignificar a los muertos, a sus familias, al país que necesita respuestas y acciones contundentes de orden jurídico y social. Aún, de tantos capítulos dolorosos de Colombia, éste llena de tanto coraje y tristeza, que más preguntas nacen y se incrustan en la mente de aquellos que aún no han tirado la toalla sobre este caso.

En ese mismo nacer de preguntas, de preocupaciones y de agonías sobre el hecho del Palacio, de la gente que todos vimos en los vídeos que salieron con vida, se gesta una historia de amor y dolor, de tristeza e inquietudes a raíz de la voz de una “sobreviviente”. Mañana no te presentes, la novela de Marta Orrantia no es un documento histórico, pero se basa en los hechos, no busca dar luces sobre la investigación, pero se sostiene en teorías que han sido trabajadas por todos y cada uno de los investigadores. La novela de 200 páginas cuenta la historia de Yolanda, una sobreviviente del M-19 después del fracasado plan de tomarse el Palacio de Justicia para exigir un juicio al presidente de turno. Yolanda quien llegó al grupo guerrillero con las ilusiones de cambiar un país que se sumergía en el poder del narcotráfico y de un mal gobierno que veía pasar por sus narices la contaminación económica y social, quedó destrozada a nivel emocional e ideológico como muchos de ese grupo conformado por intelectuales y artistas.

La escritora bogotana y profesora de la Universidad Nacional, logra en una narración en primera persona, moldear un personaje que contara su vida durante y después de la toma. Que narrara lo triste y sanguinario que fue la tortura para sacar información por parte de Ejército que como el mismo M-19, tiene mucha responsabilidad en este genocidio. Aunque el libro es claro en sus líneas sobre los hechos de ficción que nacieron de la cabeza de su autora, no deja de ser un libro contundente para evaluar todo lo sucedido aquel noviembre de 1985. Con inteligencia, Marta Orrantia logra poner como eje central un tema tan importante como definitivo, no sólo en la humanidad sino en la literatura: el  amor.

Su personaje principal –Yolanda- se enamora de la inteligencia de un joven que al igual que ella, buscan cambiar el país a como dé lugar, buscan generar igualdad y equidad entre los habitantes de este territorio llamado Colombia por medio de una toma que buscaba hacer un juicio al presidente para respondiera por su mal gobierno, acción que se desdibujo por la ambición del poder, por una traición. Así que, Mañana no te presentes es la historia de un amor, de una traición, de una crítica a las ideologías, a la mala idea de que este mundo y este país, se cambia con armas. El libro que también es un grito desesperado por los desaparecidos, por los dolidos, por las deudas. Yolanda no es más que la encarnación de una mujer que podría ser madre, hija, tía, hermana, sobrina, novia, esposa de un desaparecido, es el clamor por querer hallar respuestas, por querer entender qué pasó ese día, el mes siguiente y todos estos años en los que el júbilo de los malvados pisoteó a los inocentes.

La autora es clara al decir en su nota final que este libro no es un documento para investigar, ni mucho menos contribuye al gran folio que es éste caso, simplemente lo que buscó fue darle voz a un personaje de ficción que se mezcla con los reales, de darle vida a una mujer que falló como muchos otros en la ideología de las armas y que el tiempo, se encargó de ajustar las cuentas, de dejarlo todo en su lugar.

En algunos momentos la ficción desborda la historia y deja al lector con la sensación de algunos tintes de exageración. El uso de la primera persona deja ver más de cerca y con precisión el pensamiento y el sentimiento de Yolanda, sin embargo, pareciera un recurso forzado.

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