¡25 años de Opio en las Nubes!

La profunda construcción de los personajes, un argumento diferente y una Bogotá venida abajo convierten a Opio en las nubes en una novela importante y excepcional dentro de la narrativa Colombiana. Disfrute leyéndola despacio. Si su propósito es disfrutar de un buen libro por encima de analizarlo, está en la Bogotá correcta.

Este 2017 Opio en las nubes cumple 25 años de su primera publicación. A puertas de cerrar el año, he decidido reconocer el trabajo del autor no sólo por la construcción de esta novela, sino por la obra completa de un escritor que no sobrepasó los 35 años y logró más en el mundo del periodismo de lo que cualquiera a su edad hubiese podido aportar a la literatura. Chaparro fue guionista del programa televisivo Zoociedad,  ganador del premio nacional de literatura 1992, columnista del diario La prensa y  escritor de novela, crónica, poesía y cuento. Por esto y mucho más hablo del joven de 35 años que falleció de Lupus y entregó su vida a la literatura, y a su vez a todos nosotros quienes apreciamos su trabajo. Siendo uno de los más grandes exponentes de la literatura urbana solo resta decir ¡gracias por todo ¡Rafa! Por tan increíble legado.

Opio en las nubes es por excelencia la novela de la realidad Bogotana. Cumple el objetivo de narrar lo más común de la ciudad, que con el salto entre realidad y ficción convierte la capital en un lugar corroído por angustia, muerte y desesperación que encuentra su consuelo en calles, bares y alcohol. “Mierda, que cosa tan seria.”

La ciudad de todos y de nadie ha sido narrada en varias novelas. Ha sido víctima en libros como mañana no te presentes de Marta Orrantia y victimario en La forma de las ruinas de Juan Gabriel Vásquez. Sin embargo, los ojos de Chaparro recrean una Bogotá diferente y única ante la de los demás, siendo el primero en dar voz a un animal como personaje principal en la historia de la literatura colombiana. Eso lo hizo excepcional.

La novela se desarrolla en los lugares más recorridos por el escritor como las calles de Chapinero, la universidad de los Andes y los barrios del norte de Bogotá. Su argumento salta entre la línea temporal  y no siempre tiene signos de puntuación haciendo que cambie el sentido de las palabras según el lector. Una Bogotá de humo azul, a la orilla del mar y de nubes pintadas con labial son el común denominador de una realidad con tanto color que su protagonista de nombre amarilla y su gato “Pink”  dan forma a la ficción que el autor recrea en la ciudad de los 90s.

Leer opio en las nubes es entender que no hay blancos ni negros en una novela ni en su personajes, que no hay víctimas ni victimarios sino una gran variedad de grises que encuentran en la miseria el propósito y la razón de vivir. La novela es una manifestación de desprecio a las vidas perfectas y a los finales felices. Los personajes llegan destruidos  al argumento de la novela para demostrar que puede haber un poco de felicidad en la monotonía. Que hay  pequeñas cosas que convierten los días en algo satisfactorio dentro de la concepción mediocre de felicidad.

Amarilla les dijo, mierda, que Pink Tomate era un gato que le gustaba el licor y que si uno se ensopaba la mano con el alcohol venia y le lamia la mano lentamente como si fuera el último sorbo. Que era un gato con problemas, que vaina, pobrecito, pero que era un gato todo bien, un gato que se la pasaba todo bien. Un vago sacó del bolsillo una botella y se restregó las manos en alcohol.

Tanto los lugares como los personajes tienen una gran influencia literaria y musical que se evidencia en nombres y descripciones. No hay nada más satisfactorio que encontrarse, en ciertos casos, con huellas de Bukowski o Kafka enterradas en el argumento de tan excelente novela. A los 2600 metros sobre el nivel del mar, en una ciudad fundada como Santa Fe de Bogotá hay vidas comunes y corrientes recreadas en personajes por el escritor que son magnificas con un vaso de vodka y un cigarrillo piel roja. Es una novela construida en sensaciones más que en la lógica, así que como lector busque disfrutarla para así comprenderla.

La profunda construcción de los personajes, un argumento diferente y una Bogotá venida abajo convierten a Opio en las nubes en una novela importante y excepcional dentro de la narrativa Colombiana. Disfrute leyéndola despacio. Si su propósito es disfrutar de un buen libro por encima de analizarlo, está en la Bogotá correcta.

 

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