En defensa de la Literatura

Entonces, no se trata de ser entusiastas, no se trata de una Utopía, se trata simplemente de entender el gran campo que tiene la literatura para comprendernos como seres humanos, como personas que han evolucionado a través de muchos golpes y muchas decisiones que de una u otra forma, marcaron nuestro camino

Al terminar de leer el discurso del último permio Nobel de Literatura, quedé emocionado. Es un texto un poco extenso, que narra la vida un poco compleja y no tan miserable de sus primeros pasos en las letras. Luego, el discurso fue evolucionando y Kazuo Ishiguro iba colocando como si fuera una pared, ladrillo por ladrillo para descubrir o mejor, para mostrar con mucha vehemencia que ellos, o bueno también nosotros, los que amamos y vivimos de la literatura, debemos aprovechar ese pequeño espacio, ese lugar otorgado y construido por muchos para abrir puertas, para abrir caminos y dejar que otros transiten.

A lo que voy, es que la literatura siempre ha tenido un lugar especial para aquellos que amamos y vivimos por ella, pero ese lugar es reducido, no porque seamos especiales, sino porque la gente, los demás no se acercan a ella, pasan, revisan un poco y luego, se van, no se mantienen porque en sí, la concepción de literatura suele confundirse y maltratarse como algo sin fin, sin sentido y en tiempos actuales, sin manera de competir en este capitalismo rampante. A claro que hablo de la buena literatura, no de esa que se vende como pan caliente y que se creó con el fin específico de lucrarse. Entonces, ese lugar que tenemos debemos seguir modificándolo, ampliando para que vaya llegando a muchos más que se apasionen como nosotros, que estén convencidos de que el mundo se cambia a través de actos, de buenos actos pero también de buenos libros.

Ishiguro está convencido que la literatura tiene mucho que mostrar y que cambiar, que la vida siempre se ha descubierto a través de relatos y esos relatos nos construye una visión de mundo que muchas veces omitimos. Lo que me pareció bastante curioso, es que el premio Nobel haya descubierto-no importa que haya sido tarde-, que son las relaciones humanas, las conexiones y la historia, las  que nos mueven para entendernos a nosotros mismos. Pues el que escribe, intenta expone un posición, la manera cómo ven las cosas, cómo las interpretan. Cómo funcionó su mundo en conexión directa para asociar tantas relaciones que van desde lo más simple hasta lo más complejo. Ahí, en ese descubrimiento, Ishiguro descubrió el sentido de la literatura, esa que nos permite como movernos entre el pasado, el presente y futuro, cómo entender el pasado para interpretar el presente y, proyectar el futuro.

Esto me lleva a pensar en novelas como Las formas de las ruinas de Juan Gabriel Vásquez o Historia oficial del amor  de Ricardo Silva, Las mismas novelas del Premio Nobel Ishiguro o quizás Elegía de Philip Roth en donde se pone como eje fundamental un problema que debe desarticularse a través de un retroceso, de un recular en el tiempo, en donde el personaje se desdibuja y se va deshaciendo, buscando un origen, un germen, un punto de nacimiento que abre la oportunidad, como un portal que permite pasar y ver el pasado con otros ojos, los ojos del personaje que se analiza y los ojos del lector que se permite vincular, unirse a múltiples perspectivas como lo indica Juan Gabriel en su último libro.

Entonces, no se trata de ser entusiastas, no se trata de una Utopía, se trata simplemente de entender el gran campo que tiene la literatura para comprendernos como seres humanos, como personas que han evolucionado a través de muchos golpes y muchas decisiones que de una u otra forma, marcaron nuestro camino. ¿Quiénes somos cuando hablamos de nosotros? ¿Quién soy cuando hablo de mí y cuando hablo de mi país? ¿Dónde estuve yo, cuando pasó esto y lo otro? La literatura es un campo abierto, un campo por descubrir que permite, que otros se alineen con nosotros, con aquel sobre la concepción o formas de entender el mundo. Los libros nos han permito entendernos y a su vez, ir conociendo formas de contar la historia, formas de entender la historia, formas de creerla, pues muchas veces, las novelas nos exponen a situaciones y narraciones sobre hechos históricos que ignorábamos porque siempre nos quedamos con una sola versión. La literatura como filtro, como un asesino que va dejando huellas y nosotros, los lectores, somos detectives que vamos detrás de ellas.

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