¿Colombia en el Festival de Cine de Berlín?

Lo interesante de esta producción es que rompe con todo lo que acostumbramos a escuchar de estas zonas del país, el mismo director Edison Sánchez lo dice “tiene como objetivo mostrar una perspectiva diferente a la que relatan los medios de comunicación tradicionales”.

yover

¡Así es! Seremos el menú de entrada en el Berlinale, mejor dicho, el Festival Internacional de Cine de Berlín, y puede que este año no tengamos la posibilidad de ganar el premio Oso de Oro, pero dar entrada a unos premios tan transcendentales en el mundo del cine no solo es un buen inicio, sino un honor.

Lo llamativo de este festival es que nos puede presentar un extenso panorama con diversidad de producciones mundiales, ganándose así un reconocimiento por parte de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos. Es uno de los eventos más relevantes en la industria del cine, cuenta con más de 21,000 visitantes profesionales de 127 países que hasta el sol de hoy, no dejan de aportar a los buenos trabajos. Este evento se desarrolla con un promedio de 400 producciones por año, entre el cine independiente, experimental y vanguardista, presenciaremos un universo de posibilidades, y es que no son solo películas, también series, homenajes a figuras influyentes y restauraciones de cintas clásicas. Gracias a esto la capital alemana se ha convertido en un faro de artistas, tanto nacionales como internacionales, no cabe duda que estar en este festival debe ser una verdadera película.

Son premios en los que podemos confiar, sabemos que siempre buscarán destacar las buenas producciones, todo con el objetivo de dar una mano al persistente trabajo contemporáneo, ¿quién se hubiera imaginado que ese 1951 sería el inicio de algo grande?, ha crecido en tal proporción al punto de ser mundialmente conocido por llevar a su alfombra roja las mejores producciones del cine internacional. Es un lugar para llevar nuevos vínculos temáticos, donde siempre estarán las puertas abiertas para todos los artistas aspirantes a una mejor atmosfera, una oportunidad para atravesar la raíz del mercado cineasta.

Un terreno supremamente fértil para los países latinos, en especial para Colombia, y puede que no seamos el plato principal en el festival, ni estemos nominados al premio más importante del evento, pero tendremos la posibilidad de sacudirlos de sus asientos y producir una sinergia explosiva. Para eso es necesaria una cinta con mucha personalidad, es por eso que el cortometraje colombiano “Yover” está listo para contarnos el transcurrir de los días en Bojayá, una historia protagonizada por niños y jóvenes comunes y corrientes. El corto pinta muy bien, aunque las consideraciones de quienes saben solo se conocerán en febrero.

El cortometraje nos relata la vida de un niño de 12 años, un joven que debe sobrevivir con el dinero que gane cada día. Un claro espejo de las personas que habitan en el oeste del departamento del Chocó quienes deben luchar para mantener una “estabilidad” económica. Lo que vuelve especial a este niño es que a pesar de todas las situaciones difíciles que tiene que atravesar, siempre esta con una gran sonrisa en su rostro, contagiando de felicidad a cualquiera que se le atraviese. Lo interesante de esta producción es que rompe con todo lo que acostumbramos a escuchar de estas zonas del país, el mismo director Edison Sánchez lo dice “tiene como objetivo mostrar una perspectiva diferente a la que relatan los medios de comunicación tradicionales”.

Y es que la forma como los medios exponen a esta población es el vil retrato de una gente de forma desierta, los muestran como almas aferradas al pasado de su territorio, personas que tienen tatuada en la mirada la pura violencia y por lo tanto viven de forma dividida.

El modo en que este niño ve el mundo es una mezcla entre la realidad y la fantasía, buscando los aspectos positivos de las cosas, una clara muestra de que  siempre habrá esperanzas cuando alguien sepa como preservar la luz en medio de la oscuridad. Y para hacer esto más propio, la producción tiene la colaboración del grupo vocal representante del territorio, las Alabaoras de Bojayá, mujeres con una capacidad natural para conectarse con los corazones de las personas.

En una conversación con los realizadores de la cinta, explican que la vida de este chico es el más sincero reflejo de un deseo por seguir adelante para ser parte de un futuro humilde y de sencillas recompensas, una historia propia de reflexión, un relato que nos ayuda a llegar a la conclusión de que  en las cosas comunes se puede sacar siempre algo bello. Lo cual, según los críticos, concuerda con la base principal del festival: incentivar a los jóvenes y por lo tanto los futuros creadores a innovar la forma de ver las cosas, moldear las experiencias de la mano del arte. Y puede que no obtengamos el premio Oso de Cristal de nuestra categoría “Generation Kplus”, puede que no le ganemos a los 60 cortometrajes que están compitiendo en el evento, pero si se logra remover uno que otro ladrillo que han ido dejando los medios de comunicación, podremos crear nuestras propias ideas sobre las situaciones que nos rodean y así mismo, actuar en un nuevo presente.

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