¡Que el arte no es resistencia, por favor!

Decir que el arte no es resistencia es un error garrafal. Es un equívoco que se equipara a un nivel de ignorancia gravísimo, ya que, no ha sido otro el papel del arte a través de la historia que servir de paliativo, de sedante ante una realidad cruel y descarnada. Las afirmaciones de la cantante Marbelle sobre el papel del arte en la sociedad y más en tiempos como lo que estamos cruzando en nuestro país, no caen nada bien. Más por el hecho que ella es artista-para algunos- y no haya comprendido muy bien para que sirve eso a lo que se dedica.

Decir que ´el arte no es resistencia, sino que es arte y punto´, no es otra cosa que una falacia. Pensar en la picaresca como una burla al poder, en la poesía de Sor Juana Inés como contestaría a unas prácticas sociales absurdas. La música de Mercedes Sosa y Violeta Parra, ambas cantando a una sociedad dolida y con necesidad de cambios. En los versos de Federico García Lorca, que con gran genialidad criticó a la España de Franco, a la violencia policial y al poco espacio para el buen arte. La literatura que se escribió para los liberales en contra de los conservadores y viceversa para fomentar el odio y la resistencia. Existe entonces, un centenar de ejemplo más que no es solo la muestra de la equivocación de Marbelle, sino la de los seguidores que la apoyan.

Esto me lleva a pensar en otro aspecto: la importancia de que los artistas se formen, sean cultos. Los colombianos tienen esa maldita creencia de que lo importante es solo la fama, aparecer en medios y dar rienda suelta a una vida de ensueño. La verdad es que eso es lo menos importante en todo lo que es un camino artístico. El artista es un ser que se renueva no cantando cosas nuevas, no cambiado de ritmos musicales, sino siendo una persona capaz de entender el mundo de otra forma, con otra óptica que solo puede hacerse por medio de la formación. Leer, escribir, enterarse y reflexionar sobre el mundo que les rodea abre la mente para empezar a pensar diferente y considerar que lo que se hace a nivel artístico, es una contribución al cambio, a sopesar las cargas.  Pensemos un poco en las canciones de calle 13 o Silvio Rodríguez, Juanes en sus inicios, Fito Páez o hasta el mismo vallenato- no pueden olvidar que nació de los juglares-.

A la final Marbelle no tienen del todo la culpa. Ha entendido que la vida solo se trata de escándalos públicos, de pararse en una tarima y cantar una música-su música- que no tuvo futuro en la industria, hacer covers y aparecer en cuanto programa de televisión sea posible en un canal en donde todo se mueve al ritmo del amarillismo. Ella que con tantos años de carrera, no ha podido comprender que cuando canta hay personas que se identifican, que sufren, que se consuelan, que cambian de ánimo, que ven la vida diferente, para bien o para mal, su mensaje llega y eso, eso se llama catarsis, que funciona en doble sentido: para ella y para el público. Entonces, ¿eso no es resistencia? Porque la resistencia no es solo de orden político- como ella lo piensa-, sino personal, social, cultural. La resistencia no es lo que ella cree, no son actos vandálicos, eso sería pensar poco, reducir el concepto a manipulaciones ideológicas. Resistencia es hacer un stop, pensar que de otra forma pueden ser posibles las cosas y cambiar el rumbo.

El arte no debería ser un foco de fama extrema, sino de creación y reflexión constante. Los artistas pasan sus días entre tantos asuntos, que la formación se les vuelve algo tan tedioso como el adolescente que creen que la vida se soluciona frente a una cámara y miles de seguidores. El arte señorita Marbelle es tan importante como la economía. Se le ha olvidado- por no decir que no sabe- que muchos genios de la música como el caso de Charly García compusieron sus mejores letras en tiempos de crisis. En García podemos hablar de Piano bar, Clics moderno y yendo de la cama el al living en donde sin tener dos dedos de frente, sabemos que está reflexionando sobre una Argentina sometida y destruida por un tal Videla, por los jóvenes desaparecidos, por la falta de oportunidades. Se le sigue olvidado que la salsa en Colombia fue el aliciente para las personas de clase media-baja en donde se veía reflejada su situación y a la vez, podían disfrutar de una tarde-noche al son de Richie Ray y Bobby Cruz. Quizás si piensa un poco en la Guernica de Pablo Picasso o las obras del gran Banksy. Me parece que el arte no es solo arte, el arte es una construcción para un mundo posible, de una realidad diferente que invita a pensar y a reflexionar. Por esta razón aunque la música urbana y el reggetone lideren listados de música-si eso pasa- y sea el preferido de la juventud, y se asocie a la fama inmediata y finita, no va a remplazar nunca, jamás, el verdadero papel del arte o por lo menos, su función fundamental, de la cual Marbelle no ha entendido: la resistencia.

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