Falso Héroe

En la hipnótica lectura del ensayo de Juan Gabriel Vásquez: El espíritu trágico de la novela, sentí de repente la misma sensación que se tiene cuando hay un sobresalto después de un sueño tormentoso. Se dio en el preciso momento cuando leí: «la caída de Edipo, de Otelo o del Cid son estruendosas porque se trata de gente importante cuyo destino se vincula al de todo un pueblo, una ciudad-Estado, una nación, un imperio. Al caer ellos, en otras palabras, se lleva consigo a muchos otros. El hombre de a pie lo sabe. Por eso ruega que los dioses preserven a su rey; por eso va a la guerra y arriesga su vida para preservarlo». De inmediato pensé en mi país, en Álvaro Uribe Vélez y en el derrumbe que estamos viviendo, porque se está muriendo la falsa figura de héroe y a lo lejos, se ve la luz de una tragedia que acabará con muchos otros.

Recordemos que Edipo rey es el personaje de la tragedia de Sófocles. Sin saber ha matado a su padre y se casó con su madre. Al intentar descubrir su pasado, al preguntarse por sus padres, empieza una búsqueda por sus orígenes y se descubre, se ve cara a cara como un miserable que sin saberlo, ha faltado y no puede seguir siendo rey de Tebas. Debe dar ejemplo y cumplir con la condena que él impuso para aquel que haya cometido el atroz hecho de haber matado a su padre. Es ruidosa la caída de Edipo porque estamos hablando de un rey, un hombre que debe ser coherente con lo que le exige su pueblo: justicia. Por otro lado, está el Cid, la mítica figura de la España del siglo XI. Con su espada libró una cantidad de batallas a favor del imperio y de la iglesia católica. También, defendió sus tierras: Valencia, contra Alfonso VI. Su muerte movió el piso del mundo entero porque fue un guardián y un hombre que luchó por el bien de su nación.

Y por último, para seguir con la lista que nos brinda Vásquez, aparece Otelo. El moro de Venencia por un arranque de celos termina asesinando a su esposa. Al darse cuenta que todo era una invención, una trama para descolocarlo, termina suicidándose. La muerte de Otelo también nos sacude. Ha sido un guerrero digno, majestuoso, querido, pero sobre todo justo. Fue coherente con sus actos al darse cuenta que obró mal. Tanto en el caso de Edipo como en el de Otelo, hay una concordancia interesante: juntos hacen justicia porque saben que han fallado. Son coherentes porque han proclamado la paz, la armonía y lo justo, una persona que no ha sido leal a sus principios, debe retirarse, en este caso, morir.  

Lo que más me llama la atención del texto de Juan Gabriel Vásquez no es la muerte del héroe, si no la fuerza del destino. También la afirmación tan concreta de que muchos darían su vida para que estos hombres siguieran sus luchas. Sin embargo, aquí la cosa no es igual. En el caso de Uribe todo está claro: no es un héroe, ni para los mismos uribistas. Álvaro Uribe representa la base de los intereses particulares de tantos, que al caer él, caerán todos. A eso le temen, le temen a enfrentarse al mundo sin el escudo que los protege; que muchas veces les pide que vayan a la guerra con la confianza de que todo estará bien. Uribe sabe muy bien que él es la última ficha de un dominó que se ha venido cayendo con los años. 

Las personas que no están dentro de las ventajas de ser Uribistas, no entienden muy bien lo que defienden, pero, saben que al caerse, el golpe será tan duro, que ellos también se moverán, porque serán el hazme reír de un país. Mientras los verdaderamente beneficiados: las elites, verán como sus ventajas jurídicas, económicas, sociales y demás, se van por el sifón y nunca más las volverán a ver. ¿Qué hace una ministra dando declaraciones sobre un hombre que está en procesos de investigación? Bien lo dijo ella: me siento desprotegida. ¿Qué hace una periodista hablando de las irregularidades de un proceso que está bien argumentado y justificado? Bien lo dice entre líneas: Se debe respetar al que tanto beneficio me ha dado. ¿Qué hacen personas de estrato alto en camionetas-algunas blindadas- y armados haciendo un “paro” por Uribe? Bien lo han dicho: lo beneficios de andar de ruana por el país. ¿Qué hace un presidente cuestionando el trabajo de la corte suprema? Bien lo ha dicho él: No sé manejar un país sin la voz de mi líder. ¿Qué hacen las madres de Soacha llorando a sus hijos desparecidos, los líderes sociales, el personal médico que está en aprietos por una ley, los campesinos y todo aquel que ha sufrido las atrocidades del falso héroe? Bien lo han dicho: somos el destino que cobra lo que es inevitable: la justicia. Y aunque el país se derrumba a nuestro alrededor, algunos seguirán defendiendo al que buen cobijo les han dado, porque el problema no es su detención, ni la cárcel ni la aceptación que él haga de los cargos, sino las consecuencias que salpicarán a los que se benefician y a los que no. El falso héroe no tiene homenajes, será lanzado al olvido, El falso héroe sigue pataleando por buscar ser parte de la historia.

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