El podcast para aprender a escuchar

En un país en donde el ruido son las balas, los lamentos, las lágrimas, la injusticia y, sobre todo, la risa estridente de quienes gobiernan bajo sus propios intereses, se hace necesario acciones, prácticas, espacios que permitan hacer un stop. ¿Cómo poner en marcha esta necesidad? Lo primero es desenmascarar, exponer al escarnio público lo que está sucediendo en Colombia, en sus regiones, ciudades, barrios y calles. Hay que hacerles frente a las verdades que montan los medios de comunicación tradicionales, en donde se la juegan todos los días para mostrar una cara falsa de lo que es este país. Sus denuncias en ocasiones son incompletas, falsas o simplemente, jamás se realizan porque se cubren con otro tipo de elementos: el fútbol, la farándula, las problemáticas políticas y sociales de otras naciones. Así que, nace una necesidad de tomar las riendas y denunciar y hallar caminos que permitan llegar a verdades increíbles, pero que suceden en esta tierra de vallenato, café y grandes paisajes.

Una de las ventajas que dejó la pandemia fue el uso de las redes sociales. En ellas pudimos encontrar medios de comunicación alternativos, cubrimientos a temas de mayor y menor relevancia realizados por personas del común, ciudadanos cansados de no ser escuchados, de ser ignorados no solo por el gobierno, sino por las mismas personas que los rodea. Entrevistas, podcast, blogs, páginas web y cuanto espacio se pudo crear. La protesta en Colombia no habría tenido gran alcance informativo si no fuera por estos medios alternativos y por supuesto, por las redes sociales de las personas que dedicaron su tiempo y compromiso a compartir todo lo que ocurría hasta el punto de que las mismas empezaron a censurar.

Aún falta mucho por compartir y crear. Falta mucho por comprender y entender. Aunque las redes son un gran espacio, también son un peligro. Pues su libertad que llega al libertinaje deja la brecha abierta para que las fakenews y la postverdad hagan de las suyas con los usuarios que, con el afán de compartir y dar a conocer, terminan cayendo en el círculo peligroso de la falsedad, de la complicidad para la calumnia.

 Si hay algo de lo que se carece es del sentido de la escucha.  En este país tan golpeado por la violencia, de fracasar en un proceso de paz y no por su implementación sino por los intereses de unos pocos que lo desestimaron y obligaron a su destrucción, necesita aprender a escuchar a los demás, a abrir una comprensión por medio de las palabras para llegar a sentir, a dimensionar lo que el otro siente y debe decir. También, para aclarar y eliminar viejos conceptos, conocimientos y creencias que ya no sirven de nada. Escuchar es una las acciones más importantes que debe tener todo ser humano, pues somos lenguaje, nuestro mundo se constituye por este, lo creamos, lo destruimos, pero no le damos la posibilidad de ser interpretado para que adquiera su función esencial: el de la verdad. Por esta y otras tantas razones nace un proyecto que ya navega sin más: En tiempo muerto. Un podcast dedicado a la reflexión, análisis, exposición de ideas mediante entrevistas a diferentes personajes que, a través de su trabajo, de sus intereses construyen país. Es un programa que busca abrir los oídos para escuchar, expandir las orejas para que las palabras recalen con fuerza y penetren para que se queden en el cerebro.

Este podcast está en todas las grandes plataformas como Spotify, Deezer, Apple podcast, Amazon podcast, Google podcast y otras tantas en donde los usuarios pueden dedicar cuarenta minutos a escuchar, a entender y reflexionar junto a Juan Camilo Parra, director de En tiempo muerto, sobre diferentes temas que encierran los cuestionamientos que atormentan a los colombianos: el conflicto armado, el paro nacional, el arte, los medios de comunicación, las culturas indígenas, el ser colombiano, el ser político, el ser humano. Solo necesitamos voluntad un espacio y dedicación para ver desde diferentes perspectivas lo que agobia, engrandece y constituye a este país.

Son ya cinco episodios de la primera temporada. El primero se dedico a los medios de comunicación, a la postverdad y las fakenews. También, a la reflexión sobre el lenguaje a la hora de construir los discursos que nos transforman diariamente.

El segundo tuvo como invitada a Estefanía Rodríguez. Una especialista en culturas indígenas que explicó la importancia de estos pueblos y sus acciones referente a las estatuas, monumentos que rinden homenaje a individuos que fueron enemigos de sus pueblos, que se jactaron de ser los forjadores de la Colombia que hoy derrama tanta sangre porque no sabe quién es.

El tercer capítulo contó con la participación de Diana Niño. Una de las mujeres más importantes del sector cultural de Teusaquillo y quien ha representado a Colombia con su fundación de danza el colombiano. Ella como promotora cultural reflexiona sobre la importancia del arte en los jóvenes y en un país que está golpeado por la indiferencia y, sobre todo, por la falta de educación en este aspecto.

El cuarto capítulo se dedicó a pensar el cuerpo a través de la fotografía. Fue Daniela Morales, fotógrafa y profesional en diseño quien dio la ruta precisa para pensarnos como seres humanos llenos de complejos y miedos cada vez que nos enfrentamos a una cámara. La importancia de reconocerse como individuos con cuerpos diversos que emanan belleza y no desprecio como nos enseñan las redes sociales.

El Instituto Caro y Cuervo encabezado por el escritor y docente Juan Álvarez publicó un libro llamado: Naturaleza común, relatos de no ficción de excombatientes para la reconciliación. En este reunió once relatos que nos conectan con la realidad de los integrantes de las FARC y su vida en el monte y la ciudad antes y después del acuerdo de paz. En el quinto capítulo, el invitado fue Christian Rincón, asistente de investigación que ayudó a la edición y construcción de este libro tan necesario para nuestra sociedad.

Karen Pineda es autora del relato de no ficción: Los secretos para llegar al monte que hace parte del libro Naturaleza Común publicado por el Instituto Caro y Cuervo. En este sexto capítulo cuenta su experiencia como excombatiente de las FARC y todo el proceso de reinserción después de la firma del acuerdo de paz. 

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