Mi papá

La última vez que nos vimos hablamos de dinero, del tráfico en Bogotá, de mi trabajo y un poco de política. Cenamos juntos, siempre los tres. Al siguiente día falleció. Su corazón solo le permitió caer sobre los brazos de mi madre y soltar un hálito suave con el que cerró sus ojos para siempre.

No mires arriba o de la estupidez humana

Cada día las redes tienen más poder y aquellos que creemos que deben tomar decisiones no lo pueden hacer porque entregaron su verdadero papel a otro con más dinero, con una visión del mundo que se deshace de la realidad y nos vamos yendo sin decir nada por una senda que no tiene salida.

Un tal Alonso Quijano y el peso de la memoria

Sin una sola bala, sin una sola grosería, sin una sola escena que pone en ridículo eso que llamamos ser colombianos, la producción de la Universidad Nacional remueve fibras, sacude corazones, despierta y pone en vilo a los nocturnos como yo, que la vida le ha cambiado como a todos en este país, y nos pone a medianoche contra la realidad, contra la verdad.

El candidato mestizo

temo y rechazo su aparición espontanea en esta contienda para el 2022, muy parecía a la llegada de Duque, en donde su juventud fue la fuerza de su candidatura – olvidando la mano negra electoral –. Que esta vez no sea la figura de intelectual, profesor, humanista y sobreviviente del cáncer lo que nos lleve a otros cuatr

Dejar vivir y dejar morir

En Colombia no se vive con dignidad ni mucho menos se puede morir con ella. En este país se necesita más conciencia de lo que significa existir, de lo que ya debe terminar, de lo que ya no tiene remedio.

Solo a veces

Hay un momento que el día se pone cuesta arriba. En ocasiones sucede en la tarde, cuando se ha acabado gran parte de las labores y la energía se va perdiendo y los recuerdos van ganando espacio en la mente que ya no está tan ocupada. De pronto, llega en la noche, justo antes de... Leer más →

La pirámide invertida

En pleno 2021 de una pandemia eterna, seguimos considerando con vehemencia que las mujeres no pueden ser dueñas de sí mismas. No pueden elegir, decir, guardar, pensar, trazar, cruzar ciertos espacios porque aún hay un viejo guardián poderoso llamado: misoginia,

WordPress.com.

Subir ↑