Identidad decolonial

Desde muy joven escuche decir que mi pelo era malo, desordenado, desagradable o problemático, la verdad es que mi madre habría preferido que me pareciese un poco más al estereotipo de belleza socialmente aceptado. Me costó años entender que en realidad no hay nada de malo en mí, en mi aspecto, en mi pelo.

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